Recomendaciones

spamDurante toda esta semana pasada he visto diversas reacciones a la sanción de 600 euros por “spam” impuesta por la AEPD a una empresa que ponía a disposición de sus usuarios en su página web la opción de “Recomendar a un amigo”. Hay de todo, como en la viña del Señor, pero la mayoría se asombra de la resolución, y hasta el sector del marketing directo llora y se escandaliza alegando que las sanciones son muy altas, y que claro, esto les parece desproporcionado y por eso España es menos competitiva.

Haciendo una lectura atenta de la resolución llama mi atención que la empresa sancionada es incapaz de identificar al supuesto emisor del mensaje de correo electrónico, y claro, sólo puede alegar que “la empresa no participa en la decisión de enviar el email”, pero sin señalar a ningún emisor en concreto:

La dirección de correo electrónico (emisor) pertenece a un cliente de Iniciativas Virtuales registrado el día 8 de noviembre de 2006, quien supuestamente ha recomendado, a través de la página (web) los servicios a (receptor denunciante). No consta en el fichero información relativa al domicilio o medio de contacto del usuario (emisor).

Muchas empresas tienen inmensas bases de datos de direcciones de correo electrónico “huerfanas”, sin un usuario claro al que asociarlas. Pero claro, a la hora de venderlas y argumentar los precios de la publicidad… “nuestra base de datos tiene 200.000 direcciones de email perfectamente segmentadas por sector, y bla, bla, bla…”.

Ni por asomo llamarles clientes. Un cliente no es alguien que se registra hace dos años, no sabemos quién es, ni dónde vive…. Eso se llama un registro incompleto, y que por supuesto, debiera haber sido cancelado hace tiempo, teniendo en cuenta el tipo de negocio en el que se mueve esta empresa, y por supuesto la LOPD.

No tiene desperdicio tampoco la cabecera del correo electrónico que recibe el denunciante:

¡Hola!, este es un mensaje de tu amigo Internauta 123, que está disfrutando de las ventajas de… Y…, y te manda este mensaje

Vamos, hombre, un poco más de imaginación. Ya sólo faltaba que me enviaran recomendaciones R2D2C3PO… ¿pueden ser más impersonales?

Si me llega un mensaje así no le hago ni puñetero caso, y si me coge en un mal día les denuncio. Yo no me relaciono con “amigos Internautas”, sino con Angelito, Paco, Javi y demás. Y con su apellido y todo. De este modo cuando me encuentre con Angelito, Paco o Javi, les comentaré que no quiero recibir nada, o puede pasar algo mucho mejor: “oye, cuéntame, ¿de verdad esto es tan bueno como para que me lo envíes?”.

Supongamos ahora dos cosas:

Primero.- que cuando ponemos a disposición de los internautas un formulario para registrarse, exigimos unos mínimos datos de identificación que han de ser de obligatoria declaración. Y luego filtro “amanuense”, hay que ver que no se nos ha inscrito perfectamente con su nombre y apellidos Peter Pan o La Pantera Rosa… Esa base de datos será más valiosa (Cuestión diferente es que aún y con datos supuestamente correctos, sean quien digan ser…).

Segundo.- que hacemos que el emisor se dirija con esa plena identificación al receptor objetivo, a su amigo, colega o familiar. “Hola, soy tu amigo Paco Porras, y te invito a visitar esta página y registrarse, porque son unos genios de…”.

Estaremos creando una base de datos de calidad (*), llevamos el “boca a oreja” del mundo real al mundo virtual y viceversa, y lo hemos personalizado al máximo… ¿Quién denunciaría? Y una vez denunciados… ¿Creéis que nos sancionarían?

(*) Nota: aquí la mayoría de los “marketinianos” siempre te dicen que los usuarios que se registran son reacios a dar sus datos reales, o que no te los dan todos. Siempre les contesto lo mismo: házselo atractivo, ¿qué quieres? ¿que por eso que les ofreces te den su partida de nacimiento o qué? ¡haz tu trabajo, atrae a los clientes y que confíen en nosotros! Yo también se hacer formularios, colocarlos en una web y luego ametrallar con emails a los que se registren…

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