Organizar personas (1ª Parte)

Retomo el blog con una publicación fuera de contexto. No todo va a ser datos y tecnología, y además, le dedicaré tres entradas, porque el tema creo que lo merece por la importancia que tiene.

La semana pasada terminé el libro Measure what matters, de John Doerr. Este inversor estadounidense comenzó a trabajar en Intel en 1974, y en 1980 se incorporó a Kleiner Perkins, una empresa de capital-riesgo. Desde entonces ha asesorado en cuestiones de organización a empresas muy conocidas, como Twitter, Amazon o Google.

John coincidió en Intel con Andy Grove, el que fuera tercer empleado de la multinacional. Con los fundadores llevó a la empresa de microprocesadores a ser una de las más grandes del mundo. Según cuenta John, Andy le marcó con la siguiente afirmación:

John, casi no importa lo que sabes… es la ejecución lo que más importa

Andy fue el creador de la metodología OKR (Objectives and Key Results), o mejor en español, Objetivos y Resultados Clave. Es un sistema muy sencillo para establecer objetivos en una organización cualquiera, en equipos e incluso para individuos, y lo utilizó para hacer despegar a Intel hasta que llegó a ser la empresa que todos conocemos.

John decidió plasmarla en este libro en 2017, que contiene una explicación bastante buena y muchos ejemplos prácticos de cómo se ha aplicado en diferentes empresas (Intel, Google, MyFitnessPal, la Fundación Gates, Adobe…).

Tomo la propia definición que dio su creador: esta metodología se refiere a hacer las cosas bien. Así de sencillo y de complicado a la vez… ¿quién no quiere hacer las cosas bien?:

Las dos puntos principales en la dirección son los objetivos y los resultados clave, que combinan los dos propósitos. El objetivo es la dirección. Los resultados clave deben medirse, pero al final, sin ningún tipo de discusión, uno puede decir: ¿lo logré o no? Sí. No. Simple.

Los dos elementos fundamentales sobre los que pivota la aplicación de la metodología son los objetivos y los resultados clave:

  • Los objetivos son lo que queremos lograr, dónde queremos llegar
  • Los resultados clave son la forma en la que los lograremos

Qué y cómo. También esto nos suena, es organización básica. Estrategia y táctica la llaman los maestros de la planificación por excelencia, los militares. Va a resultar que esto no es tan nuevo, ¿verdad?

La primera parte del libro está dedicada a ejemplos de empresas donde la metodología se ha llevado a cabo, y facilita su comprensión general mediante ejemplos prácticos y reales, con el testimonio de muchos de sus protagonistas. Encontraremos a Larry Page, Sheryl Sandberg, Bill Gates y hasta a Bono, el cantante de U2.

Aquí tenéis un ejemplo del libro que nos puede servir para entender mejor el sistema. Se trata de la distribución de los OKRs en un equipo de béisbol fútbol americano (thanks, Greg!). El objetivo del Director General es “ganar dinero para los propietarios”, y sus resultados clave son dos, “ganar la Super Bowl” y “llenar la entrada en casa hasta el 90%”. Éste distribuye sus resultados clave como objetivos del Entrenador Jefe, y el Vicepresidente de Márketing. Y así se van desplegando por la jerarquía organizativa hasta llegar a todos los escalones. Podemos imaginar cómo dentro de los resultados clave de un jugador titular del equipo podría estar el de “marcar 5 tantos en cada partido”, y subiendo en la escala, se comprueba cómo cumpliendo ese resultado, el jugador contribuye a todos los objetivos, y finalmente, al inicial, que es “ganar dinero para los propietarios”.

En este sistema, el jugador podría consultar toda la línea hasta llegar arriba: ¿qué hace el entrenador?, ¿qué hace el director general?… Esto concede al sistema el beneficio de la transparencia. Al conocer todo el esquema, el jugador puede dar mayor sentido a su trabajo, lo que me lleva a hablar de la segunda parte, que creo que es la más importante del libro.

En un segundo bloque, John se fija en las personas y en el nuevo mundo del trabajo. Subrayo las personas, porque sí, son lo más importante: tú puedes tener una metodología que en el papel y en la teoría funciona, pero al final, son las personas quienes la aplican, y han de conocerla, entenderla, y sobre todo y por encima de todo, implicarse porque creen en ella. Si no, todo será papel mojado y no servirá para nada. Con más ejemplos prácticos, John concede la importancia que merece al cambio cultural en la organización que pretenda utilizarlos, e introduce el concepto de gestión continua del rendimiento. 

Como no puede ser de otra manera, la metodología no puede aplicarse de un día para otro. Un cambio organizativo tan profundo ha de hacerse por fases, ha de ser planificada bien para que no fracase antes de comenzar. En la página web se ofrece un ejemplo de planificación del ciclo de los OKRs bastante claro:

Tengo que decir que, después de haber trabajado 10 años en una organización como las Fuerzas Armadas, y 12 en una multinacional, este método es el que más me ha cautivado hasta la fecha, fundamentalmente por su sencillez, transparencia y la importancia que concede a las personas.

Por si a alguno os interesa, aquí tenéis la conferencia que dio John en TED en abril de 2018; es cortita, poco más de 11 minutos, y explica muy bien la filosofía de este método organizativo:

 

La segunda parte, para el lunes que viene…

El delegado de protección de datos, en el punto de mira

A partir de mayo, ciertas empresas están obligadas a nombrar un delegado de protección de datos. Hay bastantes comentarios hechos ya por internet con sus funciones, el problema de su independencia, formación y un largo etcétera. Pero no he visto ningún comentario relativo a la exposición pública a la que se van a ver sometidos los individuos que ocupen esta posición.

Tanto los responsables como los encargados tienen que publicar los datos de contacto de este sujeto, tal y como se dice en el artículo 37.7 del Reglamento:

El responsable o el encargado del tratamiento publicarán los datos de contacto del delegado de protección de datos y los comunicarán a la autoridad de control

Además hay que comunicárselos a la autoridad de control. En nuestro caso, a la Agencia Española de Protección de Datos.

El proyecto de Ley Orgánica de protección de datos dice en el apartado IV de su exposición de motivos que “La designación del delegado de protección de datos ha de comunicarse a la autoridad de protección de datos competente. La Agencia Española de Protección de Datos mantendrá una relación pública y actualizada de los delegados de protección de datos, accesible por cualquier persona. Y así lo establece en el punto 4 de su artículo 34:

La Agencia Española de Protección de Datos y las autoridades autonómicas de protección de datos mantendrán, en el ámbito de sus respectivas competencias, una lista actualizada de delegados de protección de datos que será accesible por medios electrónicos.

No cabe duda de que es un buen ejercicio de transparencia, a primera vista suena muy bien esto de conocer al sujeto que es el responsable del sistema de protección de datos que tiene en marcha una empresa.

Ahora enlacemos esta bondad del nuevo sistema con la también transparente publicación de las resoluciones sancionadoras por parte de la Agencia Española de Protección de Datos. Como resultado, nuestro afortunado delegado se verá expuesta su competencia o incompetencia profesional ante la opinión pública cuando la empresa en la que desempeña sus funciones sea sancionada.

Cuando este sistema lleve funcionando un tiempo, cualquier departamento de recursos humanos tendrá un elemento más de juicio sobre la eficacia profesional de estos individuos solo con mirar en una página web.

Sí, ya sé que soy muy retorcido; ya sé que hay sanciones que no serán atribuibles directamente al mal ejercicio de la profesión, y que juegan muchas circunstancias… Pero es una situación que se va a presentar,  y creo que debiéramos reflexionar sobre ella.

Por cierto, ¿dónde se dice en el Reglamento que la autoridad de control tenga que publicar los datos del delegado de protección de datos? Porque solo menciona los datos de contacto, que no tienen por qué ser los datos personales del delegado… ¿No está yendo el legislador más allá de lo que toca?