El delegado de protección de datos, en el punto de mira

A partir de mayo, ciertas empresas están obligadas a nombrar un delegado de protección de datos. Hay bastantes comentarios hechos ya por internet con sus funciones, el problema de su independencia, formación y un largo etcétera. Pero no he visto ningún comentario relativo a la exposición pública a la que se van a ver sometidos los individuos que ocupen esta posición.

Tanto los responsables como los encargados tienen que publicar los datos de contacto de este sujeto, tal y como se dice en el artículo 37.7 del Reglamento:

El responsable o el encargado del tratamiento publicarán los datos de contacto del delegado de protección de datos y los comunicarán a la autoridad de control

Además hay que comunicárselos a la autoridad de control. En nuestro caso, a la Agencia Española de Protección de Datos.

El proyecto de Ley Orgánica de protección de datos dice en el apartado IV de su exposición de motivos que “La designación del delegado de protección de datos ha de comunicarse a la autoridad de protección de datos competente. La Agencia Española de Protección de Datos mantendrá una relación pública y actualizada de los delegados de protección de datos, accesible por cualquier persona. Y así lo establece en el punto 4 de su artículo 34:

La Agencia Española de Protección de Datos y las autoridades autonómicas de protección de datos mantendrán, en el ámbito de sus respectivas competencias, una lista actualizada de delegados de protección de datos que será accesible por medios electrónicos.

No cabe duda de que es un buen ejercicio de transparencia, a primera vista suena muy bien esto de conocer al sujeto que es el responsable del sistema de protección de datos que tiene en marcha una empresa.

Ahora enlacemos esta bondad del nuevo sistema con la también transparente publicación de las resoluciones sancionadoras por parte de la Agencia Española de Protección de Datos. Como resultado, nuestro afortunado delegado se verá expuesta su competencia o incompetencia profesional ante la opinión pública cuando la empresa en la que desempeña sus funciones sea sancionada.

Cuando este sistema lleve funcionando un tiempo, cualquier departamento de recursos humanos tendrá un elemento más de juicio sobre la eficacia profesional de estos individuos solo con mirar en una página web.

Sí, ya sé que soy muy retorcido; ya sé que hay sanciones que no serán atribuibles directamente al mal ejercicio de la profesión, y que juegan muchas circunstancias… Pero es una situación que se va a presentar,  y creo que debiéramos reflexionar sobre ella.

Por cierto, ¿dónde se dice en el Reglamento que la autoridad de control tenga que publicar los datos del delegado de protección de datos? Porque solo menciona los datos de contacto, que no tienen por qué ser los datos personales del delegado… ¿No está yendo el legislador más allá de lo que toca?

Anteproyecto de ley orgánica de protección de datos

El viernes 23 de junio el Ministerio de Justicia publicó una nota de prensa donde se afirma que el Gobierno impulsa el anteproyecto de Ley Orgánica de protección de datos para adaptar la legislación española al Reglamento 2016/679 antes de que este entre en vigor el próximo 18 de mayo de 2018.

Esperemos que este ejercicio de transposición legislativa se haga mejor que los dos anteriores, ya que tanto la antigua LORTAD, como la vigente LOPD y su Reglamento vieron cómo su articulado terminó en el Constitucional.

Es de destacar que, aunque tanto la directora de la AEPD, como el secretario general técnico del Ministerio de Justicia aseguraron que tendríamos nueva Ley, el ahora diputado socialista d. Artemi Rallo, cuestionó que fuera a aprobarse a tiempo.

Tacañería informativa

La información que se da a un usuario cuando accede a un servicio o registra un producto es clave desde el punto de vista de la protección de datos. Aparte, debemos pensar como empresa que es la puerta por la que el cliente accede a nuestros servicios/productos, y que esa primera impresión es nuestra presentación. Sin embargo, existe una tendencia endógena e innata a ocultar información al usuario sobre lo que pasará con sus datos, a no contarle lo que es necesario y además marca la normativa, no ya sólo la LOPD, sino pensemos por ejemplo, en una página web, la normativa de que regula la venta a distancia, o las condiciones generales de contratación, o la información que exige la LSSICE…

Además de quienes no informan, también los hay que informan mal, a medias, o en plan “copy and paste”. No paro de oir expresiones del tipo “¡eh, pásame LA cláusula!” y “¿me pasas EL aviso legal?”… EL y LA, como si se tratase de algo único, inamovible, de verdades supremas. Cada página, cada formulario, es único. Han de repetirse todos los elementos si queremos que nos sirva la misma cláusula, el mismo aviso legal. Y esto raras veces pasa.

Esto de la redacción de avisos legales aderezado con lógica en las relaciones con el cliente daría para un curso completo de varias horas. Y el miedo legal, hasta para una tesis doctoral.