Google, hasta la cocina…

De vez en cuando me gusta hacer una ronda por la oficina estadounidense de patentes y marcas (USPTO), para conocer qué se traen entre manos los gigantes de Internet. Muchas veces digo que  a día de hoy, nos guste o no, “Roma está en Washington”; el Imperio marca la senda a seguir y casi toda la tecnología nos viene de allí.

Tenía guardada una patente de Google desde noviembre del año pasado para escribir sobre ella, porque creo que supera con mucho lo visto hasta ahora en tecnologías invasoras de la privacidad. Se trata de un sistema de sensores, micrófonos y cámaras que pretenden convertir nuestra casa en un “hogar inteligente” en el que casi todos nuestros movimientos y actividades serán escaneados y analizados. Ya pasamos del perfil individual al perfil familiar, de ser monitorizados a través del teléfono móvil a serlo hasta cuando dormimos. Cruza toda la información de ese perfil familiar, y la verdad es que el Gran Hermano de Orwell se queda en un niño de jardín de infancia.

El sistema recogerá información de todas las estancias y dispositivos, y terminará recomendándonos qué comer, a dónde ir, qué comprar o qué ver en la televisión. Esto se venderá como un soberbio servicio al usuario, como una personalización que le beneficia, pero claro, tiene su parte oscura… me pregunto qué se podría hacer con toda esa información dependiendo de en qué manos cayera.

Estoy deseando conocer qué políticas de privacidad darán a aceptar al usuario, porque jamás se me ha presentado un caso semejante. Con tantísimos sensores, interconexiones de dispositivos y demás zarandajas, tiene que ser muy entretenido hacer un registro de actividades de tratamiento de este servicio… Y por supuesto, yendo a lo práctico, no puedo dejar de pensar en qué ocurrirá cuando traigas algún invitado a tu flamante casa inteligente:

Oye, Paco, no podéis entrar todavía porque os tiene que notificar el sistema una larguísima retahíla legal… Voy mientras tanto preparando la cena, que me da tiempo de sobra, ahora os saco unos pinchitos y una copita para  que no se os haga largo…  

Análisis de datos de no usuarios de Gmail: Google paga 2,2 millones de dólares

Hace ya un tiempo conté cómo FACUA denunció a Google por escanear los contenidos de los correos tratados con Gmail para mostrar publicidad. La Agencia Española de Protección de Datos admitió que los anuncios mostrados sí que tenían relación con el contenido de los mensajes. Sin embargo no sancionó porque, a pesar de reconocer que la forma en la que Google informaba a los usuarios sobre el tratamiento de datos en Gmail era defectuosa, argumentaba que a fin de cuentas el usuario había dado el consentimiento para el tratamiento de sus datos a cambio del uso de la herramienta. Se trataba entonces de un acuerdo en el que el usuario pagaba de esta manera para poder utilizar Gmail, el típico intercambio “publicidad a cambio del correo”

Es corriente que los denunciantes sean los usuarios de los propios servicios, o asociaciones que los representan. Sin embargo, me ha parecido interesante la noticia que apareció la semana pasada en The Verge. En 2015, un particular, Daniel Matera, demandó a Google por analizar los contenidos de los correos electrónicos que intercambia con usuarios de Gmail para mostrar anuncios publicitarios, sin tener él ninguna cuenta de este servicio. Daniel no utilizaba Gmail, ni había dado permiso a Google para que hiciera ese tratamiento de la información. Para cerrar el asunto, Google ha llegado a un acuerdo por el que pagará 2,2 millones de dólares a los abogados que han llevado el caso, y 2.000$ a cada uno de sus representados.

Sí, ya se que es mucho dinero, pero en EE.UU. hay bastantes abogados que viven, y muy bien, de plantear este tipo de demandas colectivas. A lo mejor estamos a meses de que en la Unión Europea también se pueda vivir de esto, visto el Reglamento europeo de protección de datos… ¿no creéis?