Data-steward

exclamacionAyer me permitieron conocer esta figura, que carece de paralelo en las empresas de nuestro entorno: el administrador de datos. La definición concreta que usa Robert S. Seiner es la siguiente: es la formalización de la responsabilidad para la gestión de datos de una organización.

Puede sonar a Perogrullo, pero tiene más miga de lo que parece. El autor comenta que de hecho muchas personas realizan funciones de administrador de datos en una empresa, pero sin que incluso ellos mismos sepan que lo están haciendo. Por ejemplo, siempre alguien decide qué datos se necesitan para una acción determinada (1), cómo se van a recoger (2), y después otra persona los utiliza (3), y quizá otra analice resultados de esa acción (4).

Pueden crearse diferentes estructuras para la administración de datos siguiendo esta corriente. Pero hay dos puntos críticos: la definición de las responsabilidades de este personal y su formación en la materia. En ellos tiene que confluir un conocimiento de las necesidades de la empresa y una comprensión global de la gestión de datos que se haga en ella.

Me parece una teoría bastante interesante que hay que desarrollar en la práctica porque puede ayudar a impulsar más una mejor gestión, y sobre todo, un fiable manejo de los datos de carácter personal.

Intrusismo profesional

balanzaMe he encontrado hace poco tiempo con un consultor CISA, auditor informático, que se ocupaba de adaptar a la legislación de protección de datos a una empresa de tamaño más bien grande. Formaba parte de un proyecto de los llamados “adaptación LOPD” que tenía prevista una duración de mes y medio, y un precio, de haberse cumplido este plazo, de unos 800€ diarios.

En mi opinión, es una gran equivocación no contar con un equipo interdisciplinar que cubra tanto el área legal como la técnica. Y en asuntos tan delicados como estos, no encargar el proyecto a una empresa externa, no hacer “outsourcing”.

¿Podría llamarse intrusismo? Creo que no. No se trata de una profesión regulada. Es más, todo el mundo va por libre. Puedes encontrarte a ingenieros en informática y a licenciados en derecho con los papeles cambiados.

¿Algún día nos plantearemos asociarnos, con el objetivo de defender nuestros intereses? Lo dudo… El primer paso sería que cada consultor se ciñera a su propio campo, a la materia que domina, y que confiara en otros compañeros especializados para complementarse en el trabajo. Y eso es muy complicado.