Clásicos digitalizados y editores llorones

googleEn agosto de 2.004, Google comenzó un proyecto ambicioso que consistía en digitalizar un ingente número de libros procedentes de EE.UU. y el Reino Unido, y dar la posibilidad de descargarlos e imprimirlos. Pero varias demandas de empresas editoriales tanto norteamericanas como europeas han hecho que Google reduzca la oferta a libros con los derechos de autor ya caducados.

Pero aún así los editores ven una amenaza en esta macrodigitalización. La Federación Europea de Editores, entre otras, sigue intentando que Google modifique su proyecto.

Este pánico es, una vez más, resultado de la inadaptación de un sector económico a la llegada de Internet. Google ha sido más veloz que ellos en su propio territorio. Les puede llegar a machacar esa línea de negocio, el editar libros “universales” y que aún se venden a miles. Es más fácil lamentarse y demandar que buscar una solución.

¿Recordáis los libros de lectura obligada? Ese Quijote del bachillerato, ese Buscón de Quevedo… Si están en la red, ¿para qué comprarlos, si no es por el puro placer de tener el libro? Al menos para los libros de este tipo que siguen reimprimiéndose en español sí que será un buen varapalo. A espabilar, señores editores.

Googlear

google“Googlear” ya es sinónimo de navegar por la Red. Y Google teme que su marca se erosione, y termine como “kleenex”, utilizada a troche y moche por todo el mundo como sinónimo de pañuelo de papel.

Para intentar evitarlo ha enviado cartas a los medios de comunicación indicándoles que utilizan su marca incorrectamente. Quiere evitar a toda costa que su marca termine siendo un nombre genérico e incluso llegará a litigar si es necesario para protegerla. Así lo ha afirmado Rose Hagan, uno de sus directivos.

En mi opinión Google llega tarde y a un lugar equivocado: ¿cómo puedes parar a toda la Red? Mejor deberían tomárselo como un honor que como una infracción del derecho de marcas, aunque pueda serlo. Es como una consagración de su obra, una universalización merecida.